La Semana Europea de la Movilidad: una llamada a la Accesibilidad Universal

Sevilla, 18 de septiembre de 2024
Del 16 al 22 de septiembre se celebra la Semana Europea de la Movilidad, una iniciativa de la Comisión Europea que sigue teniendo por lema "¡Combina y muévete!" y cuyo tema elegido para la campaña de este año es "Espacio Público Compartido".
Durante estos días, las más de 2.500 ciudades de 42 países participantes han programado actividades y eventos que tienen como objetivo sensibilizar, tanto a los responsables políticos como al conjunto de la ciudadanía, sobre los beneficios de salud pública y medioambientales vinculados al uso de modos de transporte más sostenibles, concretamente, al transporte público, la bicicleta y los desplazamientos a pie.
Cierto es que la movilidad debe ser sostenible ambientalmente, pero no debemos olvidar que también debe ser socialmente inclusiva, ya que es un elemento determinante para el bienestar de las personas y su calidad de vida. De la movilidad depende nuestro lugar de residencia, así como las actividades de la vida cotidiana, entre las que se encuentran el ejercicio efectivo del derecho al trabajo, el acceso a servicios públicos y de ocio, las interrelaciones personales, etc. Según el Informe del Parlamento Europeo sobre movilidad urbana sostenible del año 2014 (2014/2242), la movilidad debe entenderse como un derecho del ciudadano que los poderes públicos están obligados a regular y proteger, no como un fin en sí mismo, sino como un medio para el ejercicio de otros derechos.
Sin embargo, nos seguimos encontrando ciudades que fueron proyectadas a partir de una figura humana ideal que representaba a todas las personas, un hombre blanco, joven, sano y europeo. En las ciudades diseñadas bajo este modelo, las mujeres, los niños, los ancianos, las personas portando bultos o cuidadoras y las personas con discapacidad no eran tenidas en cuenta en su diseño, lo que sigue provocando a día de hoy entornos inaccesibles, ciudades que limitan la participación y la interacción de gran parte de la población, ciudades discapacitantes.
Según un estudio del Observatorio Estatal de Discapacidad, en España, el 51% de las personas con discapacidad reside en zonas urbanas, el 24% en zonas intermedias y el 25% en zonas rurales. El transporte es la herramienta indispensable para la mejora de la movilidad y el abastecimiento de la población y, aunque este año, la Semana Europea de la Movilidad hace mucho hincapié en que el espacio público es de todas las personas, independientemente de sus capacidades, de este estudio se desprende que el 67,5% de las personas con discapacidad que residen en zonas rurales encuentra barreras para el uso del transporte, mientras este porcentaje es del 49,6% para aquellas que viven en zonas urbanas.
Cabe reseñar que el transporte es uno de los eslabones que componen la cadena de accesibilidad de la movilidad, así como también lo son los espacios públicos, los edificios, los itinerarios, la comunicación, la señalización, la tecnología… La norma UNE 170001. Accesibilidad Universal define la Cadena de Accesibilidad como "El conjunto de elementos que, durante el proceso de la interacción del usuario con el entorno, permiten el desarrollo de las actividades previstas en él", o dicho de otra forma, la capacidad que todas las personas deben tener para desplazarse, circular e interactuar en igualdad de modo continuo e independiente dentro de un espacio, edificio, entorno y ciudad en su conjunto.
Para que la movilidad sea verdaderamente inclusiva desde el punto de vista físico, sensorial y cognitivo, es crucial que cada etapa del desplazamiento de una persona con necesidades de accesibilidad de un origen a un destino sea continua. Nunca se llegará a un destino accesible si el itinerario no lo es.
Es evidente que desde las administraciones deben hacer un gran esfuerzo por adaptar la movilidad a las necesidades del futuro, priorizando la accesibilidad universal. Este concepto, aunque a menudo es asociado a las personas con discapacidad, es esencial para el 10% de la población, necesaria para el 40% y confortable para el 100%. La accesibilidad universal se define como "la condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos, instrumentos, herramientas y dispositivos para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible" (R.D.L. 1/2013, de 29 de noviembre).
Para que una persona con necesidades de accesibilidad pueda optar por transporte sostenible alternativo al privado es fundamental que se realicen diversas mejoras en su entorno. Esto incluye la aprobación de obras de accesibilidad en su edificio, la existencia de aceras amplias y bien señalizadas, y la libre circulación en los rebajes, que a menudo son obstruidos por vehículos mal estacionados. Además, las plataformas de autobús tienen que funcionar adecuadamente, las estaciones de metro tienen que ser accesibles, que haya un número suficiente de taxis adaptados disponibles, que la información proporcionada en las pantallas incluya opciones accesibles para personas con discapacidades visuales o que el personal de atención al público haya recibido formación específica sobre cómo tratar a personas con necesidades especiales.
En conclusión, la movilidad no se limita a la inversión en grandes infraestructuras, sino que también requiere un enfoque en la concienciación y la formación en accesibilidad e inclusión. La clave está en centrar los esfuerzos en las personas y en satisfacer sus necesidades de desplazamiento, sin importar sus capacidades físicas, sensoriales o cognitivas, con el objetivo de promover la igualdad de oportunidades.
Beatriz García Reyes
Directora de Everyone Consultores, especialistas en accesibilidad.







